Uno de los productos más consolidados en las tiendas de lámparas de Las Rozas de Madrid es la lámpara de araña. Su majestuosidad, con origen en aquellas maderas cruzadas con varias velas que eran tendencia sobre todo en la época de 1600, llegó a su auge con la integración del cristal y el metal, convirtiéndose en icono de elegancia y poder en los siguientes 4 siglos.

Hoy en día, quienes caen rendidos a sus pies y acaban con una de las muchas que en Lámparas M. Córdoba tenemos en catálogo, no solo la escogen por su elegancia y exquisitez, sino que también lo hacen porque solo estas pueden repartir de la mejor manera la luz por una estancia. Y es que al estar colgadas del techo, la luz de de esta clase de lámparas tan efectivas además de bonitas no queda absorbida por el techo, sino que se distribuye por todo el espacio en cuestión.

La mejor ubicación. Como toda lámpara colgante, la ubicación natural de esta buena elección que podrás encontrar en tiendas de lámparas de Las Rozas de Madrid como la nuestra es sobre la mesa grande del comedor, donde suele lucir más que en ningún otro emplazamiento, pero si es bastante grande o alargada quedará muy bien entonces en salas o zonas de estar con techos muy altos. Son, en cambio, menos recomendables en pisos pequeños o con techos bajos, pues estas lámparas, por su aporte estético, deben lucirse, y en espacios reducidos “se comen” el interior.